Cómo será la música clásica en el futuro?

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Todo el mundo puede percibir que el público de la música clásica es pequeño y lo más probable es que si se mantiene en los mismos axiomas no se haga más grande, se reduzca y se quede como un reducto atrincherado aferrado a un grupúsculo de seguidores, cada vez más puros y castos.

Nuestra tradición cultural nos ha dicho durante siglos que existía una diferenciación muy grande entre la alta cultura y la cultura popular. La financiación pública y privada, en parte, se mantenía  por esta hipótesis. La crisis de la música se subsanaba porque aún tenia la aureola de superioridad, aunque es verdad que algunos sigan manteniendo que la música clásica es prioritaria porque sí, cada vez este planteamiento es más obsoleto. La música popular, rock, pop, jazz y otros estilos ya se dan en las universidades ya no sirve decir que somos la música académica. La prioridad y la importancia se tiene que ganar. Dejemos de pensar que todo el mundo tiene el deber y obligación de amar y priorizar la música clásica. Ninguna otra música lo piensa.

Nuestra sociedad tiene que valorar la música clásica sin imposiciones y para eso el mundo de la música clásica tiene la obligación de acercarse, de ganarse un hueco en la cultura actual. Si no es así ¿cómo vamos a pedir dinero y voluntad política para nuestras actuaciones? ¿cómo vamos a demandar que  la música clásica forme parte de la educación de nuestros niños?

Para evolucionar también tenemos que reflexionar sobre los motivos que tiene la gente a la que no le atrae la música clásica. Podríamos percibir que no la entienden, o que es demasiado complicada, o demasiado elitista. O muchas otras cosas.

El futuro exacto no se sabe, pero lo que es evidente es que los músicos del futuro tendrán que encontrar nuevas formas de presentar la música para que puedan llegar a nuevos públicos. Van a tener que hacer sus carreras profesionales de manera diferente. La música clásica necesita diversificar, volver a enamorar, humanizarse, tocar los pies en el suelo y tener empatía con mucha más gente.

En el futuro encontraremos más conciertos y grupos que hacen mezcla de música clásica y otras músicas. Para las próximas décadas, se dejará en muchas ocasiones la comodidad de nuestras salas de conciertos e iremos donde está la gente. Tendremos que estar abiertos a la presentación de la música clásica en formatos diferentes  y disminuir la importancia del protocolo y la rigidez de los conciertos. Realmente estas iniciativas ya se están produciendo, y como nos parecen muy interesantes en próximos artículos pondremos ejemplos.

La gente se ha aferrado demasiado a la formalidad, pero a medida que el mundo evoluciona también lo harán las mentes jóvenes. Aunque creo que la música clásica incluyendo el estilo concierto se mantendrá, aparecerán nuevos formatos que vendrán a sumar y darán nuevas oportunidades a los músicos que hoy en día son estudiantes.

Nuestro mayor reto será cambiar la percepción de las personas hacia la música clásica. Seguro que hay algunos detractores a mis palabras y piensan que lo que planteo es poco profundo, vacío y falto de intelectualidad. Lo acepto, lo que está claro es que por el bien del futuro profesional de los jóvenes que empiezan en el mundo de la música, esto tiene que cambiar. Seguramente, serán ellos los que impulsen estos cambios. Tampoco les quedan muchas otras alternativas.

Carles Salvador, Beemusic.

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4 Comments

  1. Este artículo da para mucho, y eso es muy bueno. Para empezar (y podría empezar por cualquier punto) el término “música clásica” es sencillamente correcto. Muchos se esfuerzan definirla o llamarla “música culta”, “música académica”, “música seria”, etc. Es único y sencillamente “música clásica” su nombre correcto. Y lo es porque es una definición que adoptamos en el Renacimiento y en el Humanismo, cuando se volvió la cara a los “clásicos” para expresar una belleza sublime, superior, perfecta… y todos esos adjetivos que engalanan una expresión creativa: ¡El Arte! Pero, como ya sabemos, gracias a un hecho y acontecimientos históricos -concretamente La Revolución Francesa-que transformaron la capacidad creativa del artista e introdujo la igualdad de los conocimientos y la práctica progresiva enfocada mayormente a una ejecución perfecta, hemos adaptado este concepto -música clásica- a -música académica- y ya ni sabemos lo que significa. La música clásica que nosotros “entendemos” es la que se estudia en el Conservatorio. Pero Corelli, Couperin, Bach, Mozart, Haydn y Beethoven no fueron al Conservatorio. ¡Qué contradicción! Todos ellos fueron ejecutantes, pero todos sus contemporáneos ejecutantes eran creadores. Ese es el gran problema que ha derivado del Conservatorio. La institucionalización de la música. Aún, en la época de Brahms, la gente normal y corriente compraba en el kiosco sus sonatas para piano. ¿Alguien compra hoy en día en el kiosco de la esquina una sonata de Mompou o de Laborda?.
    Si la música clásica no quiere desaparecer, lo primero que debería desaparecer es el Conservatorio. No existe la uniformidad absoluta en ninguna de las músicas y es un gravísimo error enfocar los estudios musicales estrictamente en el dominio de la ejecución del instrumento o en la teoría.

    • Muchas gracias por tu comentario. Todo lo que dices es muy interesante, a veces políticamente incorrecto y eso es bueno. Solo el tema de los conservatorios, por ejemplo, daría para discusiones prolongadas y apasionadas. Mi opinión al respecto es que los conservatorios, con su objetivo inicial de conservar ya no sirve, o al menos no exclusivamente. También es verdad que hay conservatorios que se han puesto las pilas y otros que viven anclados en el pasado, hay de todo. Otra cuestión que para mi dificulta la mejora de los conservatorios es el aislamiento. Sería mucho mejor coexistir con otras disciplinas. Es verdad que el articulo da para mucho, y probablemente expongo demasiadas ideas para ser un articulo tan corto. Pero espero tener la oportunidad de desgranarlo, poco a poco, con otros artículos.

      Carles Salvador

  2. Estic molt d’acord, Carles.
    Se hace ya necesario presentar los conciertos con comentarios, comunicar mucho m´as, con el gesto o con la movilidad del cuerpo al tocar de pie, acercarse a otros formas musicales (pop, jazz, flamenco, poesía, danza…). acercarse al desenfado y al humor. Todo esto lo llevo reflexionando desde hace años y lo he plasmado en un capitulo de mi reciente libro “La gestualidad del m´usico o c´omo disfrutar de un concierto” (Editorial Boileau). Pero hay que continuar reflexionando para no quedarnos sin p´ublico.

    • Moltes gracies Albert pel teu comentari.
      Interesantes reflexiónes las que haces, ya tengo ganas de leer tu libro porqué justamente desde beemusic también estamos reflexionando sobre estos temas y hemos llegado a conclusiones parecidas.

      Carles Salvador

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